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5.6
RegiónCentro
DestinoTepotzotlán, Estado de México
TemporadaTodo el año
Pulque, gusanos y monumentos virreinales
Porqué vale la pena

En los lindes de la Ciudad de México, hacia el norte, se haya un centenario Pueblo Mágico que te hace retroceder en el tiempo: Tepotzotlán. Sus monumentos y oficios te harán sentir lejos de la urbe y disfrutar el país que conocieron nuestros abuelos. 

 

Recomendaciones
  • Don Manuel Ruiz Morales ofrece experiencias interpretativas en torno al maguey, el oficio y la producción de pulque. Sábados y domingos. Finca San Manuel de los Magueyes. (55) 9146 5681
  • El Restaurante Los Virreyes es ideal para probar platillos típicos, como los gusanos de maguey, los chinicuiles y los escamoles. www.restaurantelosvirreyes.com
  • Las tradicionales pastorelas de Tepotzotlán se celebran desde 1963, a mediados de diciembre, en la Hostería del Convento. Conservan el formato tradicional del género: el verso octasílabo. Además, involucran al público e incluyen fuegos artificiales, piñatas de barro, tamales, pozole, buñuelos y ponche, así como procesión, música de banda y mariachi. Más información y reservaciones en www.hosteriadelconvento.mx

Con Erasmo Nava y sus amigos emprendí un viaje a pocos kilómetros de la Ciudad de México. Él y sus amigos cabalgan desde niños por los senderos en torno a los Arcos del Sitio, un acueducto monumental que atraviesa una barranca en la Sierra de Tepotzotlán. La orden de los jesuitas llegó a la Nueva España en 1572 pero el acueducto se construyó hasta el siglo XVIII. En las tierras que les asignaron para evangelizar crecían los magueyes (Agave salmiana), una cactácea que ha presenciado desde hace siglos la historia del país. 

Rodeado por estas plantas me encontré con don Manuel Ruiz, orgulloso tlachiquero. Los cuido para rascar el aguamiel que se transforma en pulque, alimento con minerales, vitaminas, proteínas y probióticos. Recorrimos su finca repleta de magueyes, que dieron vestimenta, bebida y alimento a otomíes, teotihuacananos y chichimecas. Le pregunté por los gusanos y pateó un hijuelo marchito. Debajo se retorcían los chinicuiles (Comadia redtenbacheri). Tomé uno y al masticarlo sentí una explosión que resultó en un exquisito sabor ahumado. Don Manuel me ofreció un trago de aguamiel para completar el maridaje. 

También recorrí el centro histórico donde encontré artesanías, antojitos, la figura gigante del Señor del Nicho y monumentos novohispanos imperdibles, como el antiguo Colegio de Novicios de la Compañía de Jesús. Luego de la Conquista, el pueblo se convirtió en un centro educativo muy importante, explicó mi guía Ernesto Reyes. El colegio operó hasta 1914 y hoy acoge colecciones de pintura, orfebrería, arte plumario y escultura del Museo Nacional del Virreinato, así como el templo de San Francisco Javier. Es de estilo barroco churrigueresco. La torre tiene 40 metros y 13 campanas con nombre, como ‘La Voz de María’, la quinta más grande del mundo. En diciembre volveré para disfrutar las tradicionales pastorelas.

Datos duros
  • El Acueducto de Xalpa, también conocido como Arcos del Sitio, acarreaba agua del río Oro al creciente pueblo de Tepotzotlán. Los jesuitas iniciaron la construcción pero no la concluyeron ya que fueron expulsados de México en 1767. Se encuentra en una reserva natural de 50 hectáreas conocida como el Centro Ecoturístico y de Educación Ambiental Arcos del Sitio; puedes caminar por sus senderos, hacer ciclismo de montaña, cabalgar, acampar y disfrutar la cocina tradicional local.
  • Al beber pulque no dices «salud» sino «provecho», o mah xitlacuacan cualli, en náhuatl. 
  • El tlachiquero es un oficio en extinción; es la persona que capa y raspa el maguey para estimular la producción de savia conocida como «aguamiel», que se extrae succionando con el llamado «acocote», una calabaza larga y hueca. Si el aguamiel se deja fermentar se transforma en pulque, el cual tiene de 4 a 6 grados de alcohol, así como nutritivos minerales, vitaminas, proteínas y probióticos.
  • Al consumo de insectos se le llama entomofagia y aporta ácidos grasos, minerales y vitaminas. Es un hábito alimenticio común en diversas culturas, considerado tabú en otras. En el centro de México son comunes los chinicuiles y los gusanos de maguey (Aegiale hesperiaris) que son las larvas de una polilla y una mariposa respectivamente. Crecen alimentándose de raíces, hoyas y pencas del maguey. Suelen comerse fritos en mantequilla o hacerse salsa.
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