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1.4
RegiónSureste
DestinoKan Kirin Ché, Yucatán
TemporadaTodo el año
Bucear en un cenote con el arqueólogo Guillermo de Anda
Porqué vale la pena

Hay, en las entrañas de la península de Yucatán, un acceso directo al inframundo, conocido por los antiguos mayas como el Xibalbá. Son cavernas repletas de agua dulce en las que descubrirás restos arqueológicos y formaciones extraordinarias.

Recomendaciones
  • Escríbenos a experiencias@amomexico.travel para diseñar esta expedición a tu medida.
  • Para bucear en cualquier cenote debes contar con certificación de nivel avanzado, tramitar permisos con las entidades locales y federales que los resguardan y sumergirte acompañado por un guía profesional. Tu técnica de flotabilidad y aleteo debe ser excelente pues el sedimento es fácil de agitar, comprometiendo tu visibilidad. Además, pueden existir restos arqueológicos y las formaciones kársticas son muy frágiles.
  • Durante la inmersión en una cueva e incluso en una caverna respeta la regla de tercios y asegurar a tus compañeros que cualquier buzo puede terminar la inmersión en cualquier momento sin dar explicaciones.

Adoro el olor del neopreno; tengo más de 20 años buceando. Aprendí en la Gran Barrera de Coral y guié algunas expediciones al interior de barcos hundidos en Nueva Zelanda. Me gustan los arrecifes de coral en los mares Caribe, Rojo y de Célebes; los bosques de algas del Pacífico y las lagunas al interior de cráteres, pero mis inmersiones favoritas son en los cenotes de la península de Yucatán.

La palabra proviene del maya d’zonot  ––significa “pozo sagrado”–– y su existencia permitió el desarrollo de la civilización maya ya que el 95 % del agua que se consume en Yucatán proviene de ellos y se calcula que hay entre siete y ocho mil, unidos por un sistema de ríos subterráneos. 

Son espacios sagrados, representan el umbral al reino de los dioses, me dijo Guillermo de Anda, arqueólogo subacuático e investigador del INAH, mientras bajamos el equipo de buceo con poleas, hacia un abismo habitado por raíces, murciélagos, golondrinas, crustáceos y peces ciegos. Memo es explorador de National Geographic y director del proyecto Gran Acuífero Maya que concientiza sobre la riqueza y fragilidad de estos sitios amenazados por el turismo masivo y la corrupción.

El agua es tan clara que apenas se percibe. En el fondo nos esperaban ofrendas con esqueletos humanos y objetos de barro preservados por los minerales. Bucear aquí es como flotar al interior de una catedral de piedra durante una ceremonia, miré con incredulidad una fogata que parecía de ayer, pero lleva cientos de años apagada. 

Visitar el Xibalbá con el maestro Guillermo de Anda, pionero explorador y decano sobre el culto a los cenotes en Yucatán, es un privilegio; bucear en cuevas, una disciplina peligrosa; visitar este espacio, una gran responsabilidad. 

Unos turistas nos miraban asombrados mientras cambiábamos tanques. ¡Qué bueno que los visiten!, pero hay que respetarlos en su contexto sociocultural y medioambiental. Al final reflexionamos sobre la importancia de conservar lo que se ama y cómo solo se ama lo que se conoce. Creo que es momento de asomarnos, física o virtualmente, a lo que también sucede debajo de nuestros pies.

Escucha aquí la crónica de la experiencia.
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Datos duros
  • La conservación e investigación de los cenotes es indispensable para el futuro del planeta. Para conocer más sobre ellos visita www.granacuiferomaya.org
  • Para los antiguos mayas, los cenotes eran el medio de acceso al Xibalbá, el mundo de los muertos. En el Popol Vuh, libro que reúne valiosos testimonios sobre las antiguas culturas centroamericanas, el camino al inframundo se describe repleto de peligros y prohibido para los extraños. El mito cuenta que los primeros en visitarlo y regresar al mundo de los vivios fueron los gemelos divinos Hunahpú e Ixbalanqué. En el siglo XVII, el fraile dominico Francisco Ximénez se refirió al Xibalbá como el mismísimo infierno. Son 13 los señores que lo gobiernan, incluído Chaac, dios del agua.
  • En la península de Yucatán están siete de los 10 sistemas de ríos subterráneos más largos en el mundo. Se han explorado y documentado más de 100 sistemas de cuevas y al menos 600 kilómetros de ríos bajo tierra. La arqueóloga Carmen Rojas y el biólogo Arturo González González realizaron importantes descubrimientos, como osamentas con más de 10 mil años de antigüedad.
  • La península es una plataforma de piedra caliza formada por milenarios arrecifes de coral. Antes de la penúltima Era Glacial, quedaron al descubierto y la lluvia, mezclada con dióxido de carbono, formó un ácido que disolvió su interior. Al término de la última Era del Hielo, hace unos 18 mil años, los cascos polares se derritieron rellenando de agua dulce estas formaciones kársticas o cavernas decoradas con columnas, estalactitas y estalagmitas, así como largos túneles en diversos niveles.
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